COSAS MARAVILLOSAS ESTÁN SUCEDIENDO-2

COSAS MARAVILLOSAS ESTÁN SUCEDIENDO
DOROTHY RIEKE.
– 2 –

Esa noche cuando tuve la oportunidad de estar a solas, salí al jardín, me
senté bajo las estrellas y oré. Sabía que lo que el niño había dicho era un mensaje
de Dios para mí, que mi problema no estaba por encima de la cabeza de Dios.
Recurrí de todo corazón a mi Padre celestial; dejé que la Mente divina hablara y
yo escuché. Fue entonces cuando estos cuatro puntos de gran valor, muy
poderosos, me fueron revelados.

Primero (CyS 60:30): “El Alma tiene recursos infinitos con los que bendecir
a la humanidad”. Jamás empiecen a trabajar por un problema con un sentido
limitado de las cosas, como por ejemplo: “Los empleos son muy pocos y
espaciados”; “No hay hombres elegibles de mi edad que sean Científicos
Cristianos”; o “Hay sólo una escuela para mí, pero no sé cual es”. Empiecen con
la infinitud de la bondad de Dios. Recuerden que Sus recursos son infinitos. Las
posibilidades para tener entradas no se pueden medir. Las posibilidades de
empleo son infinitas. Las posibilidades para vivir en el lugar correcto son infinitas.
Las oportunidades para servir son infinitas. Porque todos los recursos son del
Alma, Dios, son infinitos, ilimitados, no restringidos, inconmensurables, siempre
presentes y siempre disponibles. Ahora bien, estos recursos maravillosos de Dios
no permanecen ociosos. Él usa Sus recursos infinitos para bendecirnos. No
importa cuál sea tu necesidad, es tremendamente estimulante y alentador
comenzar con la comprensión de las infinitas posibilidades con las que tu Padre
celestial puede bendecirte. Por supuesto, como los recursos son de Dios, todos
ellos deben necesariamente ser hermosos, armoniosos, admirables, buenos y
perfectos en todo sentido. Regocíjate porque eres rico. Has heredado el reino. En
Lucas 15:31 leemos: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son
tuyas”.

Segundo: La Mente divina, la inteligencia que todo lo sabe, sabe qué
recursos responden mejor a las necesidades de cada uno. Jesús nos dice:
“Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”. Es
maravilloso poder confiar en Dios y saber que Su plan va mucho más allá de lo
que podemos concebir o planear humanamente. Dios, la Mente divina, emplea
Sus recursos infinitos para el hombre con sabiduría perfecta, y por eso, para quien
entiende esto, ninguna avenida está bloqueada, ningún deseo correcto deja de ser
satisfecho, ninguna necesidad queda sin ser provista. Es en este punto de la
demostración donde debemos plantarnos firmemente para rechazar la tentación
de delinear o limitar. Debemos fiarnos completamente en las decisiones de
nuestro Padre celestial respecto a lo que es mejor para nosotros. No debemos ni
siquiera decir sin sentirnos culpables: “Padre celestial, hágase Tu voluntad –pero
espero un poquito en que las cosas salgan de esta manera”. No, es imperioso que
oremos sin ninguna reserva: “No se haga mi voluntad sino la Tuya”. A veces para
estar absolutamente segura que estoy dejando que Dios haga todos los planes,
oro de este modo: “Padre, no me importa si quieres que excave oro en Alaska o
enlace ganado en Argentina o friegue los suelos de un sanatorio de la Ciencia
Cristiana o sea lavandera en Tombuctú. Todo lo que pido, Padre es que Tu plan
para mí esté funcionando”. Y luego me regocijo en que es el plan de Dios y
solamente el plan de Dios el que está en operación y que nada absolutamente
puede interferir con él. Podemos enfrentar el futuro con completa seguridad,
libertad y confianza, sabiendo que Dios se está ocupando de nosotros en cada
experiencia.

Tercero: “El Amor inspira el camino, lo ilumina, lo designa y va delante de
él” (CyS 454:19-20). ¿No es éste un pensamiento maravilloso? Con tanta
frecuencia oímos a una persona decir: “¿Pero cómo puedo saber cuál es el plan
de Dios para mí?” O, “¿Cómo voy a saber los pasos humanos que debo dar?” O,
“Dios puede saberlo pero lo que soy yo no lo sé”. Esta maravillosa declaración
garantiza que el hombre no puede dejar de saber los pasos correctos que debe
dar y las decisiones correctas que debe tomar. No se trata que Dios sepa todas
las respuestas y que el hombre esté en tinieblas. Dios por siempre está vertiendo
Sus pensamientos y juicios en nuestra conciencia expectante, inspirándonos así
con las ideas correctas. Es la gran luz de la Verdad que ilumina nuestro camino
tan completamente que no podemos más que ver la vuelta correcta que tenemos
que dar, o tomar la decisión correcta. Por otra parte, la Mente divina literalmente
nos señala cuál es la mejor de todas Sus oportunidades infinitas. Y lo que es más,
tu Padre celestial Te lleva de la mano guiándote en el camino. Por eso, todo aquél
que se regocija porque el Amor inspira, ilumina, designa y muestra el camino,
simplemente no puede dejar de hacer lo que es correcto que él o ella haga.
Entonces ¿cómo sabemos lo que es la voluntad de Dios y lo que no lo es? Esa es
la belleza de la inspiración, la iluminación y la designación del Amor. Cuando se
revela el propósito de Dios, el camino es tan claro, tan inequívoco, que no sólo
estamos seguros sino que somos guiados, impelidos y compelidos a andar por él.
Es en este punto de nuestra demostración donde debemos rehusar
desalentarnos, si no vemos señales ni nos sentimos guiados. Aún cuando no
hemos tenido ninguna indicación de que las cosas ya están sucediendo, sabemos
que lo están. No olvidemos que nuestro Dios es un Dios divinamente activo,
siempre expresándose a Sí Mismo. Por lo tanto, ahora y siempre, cosas
maravillosas están teniendo lugar. Y sin hacer caso a si vemos alguna evidencia
de ello o no, continuemos regocijándonos porque ahora mismo el plan de Dios
está operando. Ahora mismo cosas maravillosas están ocurriendo. Ahora mismo
Dios puede estar abriendo el camino para que una persona en California venga a
nuestra casa y nos ofrezca comprar esa propiedad que queremos vender. En este
preciso instante Dios puede estar combinando las cosas en la ciudad de Nueva
York para que una compañía encuentre posible solicitarnos llenar una vacante que
es mucho mejor de lo que jamás soñamos. El desaliento cierra la puerta a la
iluminación, la designación y la inspiración. Pero el denuedo y la confianza en que
están sucediendo cosas maravillosas deja todas las puertas abiertas de par en par
para que ocurran cosas maravillosas y para que estemos conscientes y alertas a
la guía de Dios. Un joven había trabajado durante varias semanas con estos
lineamientos para encontrar el empleo correcto. Nada se había manifestado que
estuviera en consonancia con sus talentos y habilidades. Pero, ¿saben? estaba
tan seguro, tan convencido, era tan positivo respecto a que el plan de Dios estaba
activo y operando y sabía que cosas maravillosas estaban sucediendo, que nunca
dejó de estar feliz, no se perturbó ni preocupó ni tuvo temor. Un día se sintió
impelido a ir a una ciudad cercana y solicitar un empleo en una organización en la
que no había pensado antes. Bien, tenían una vacante para él muchísimo mejor
de lo que jamás había soñado. Después que le garantizaron el empleo le
preguntaron: “¿Cómo se le ocurrió venir hoy? Si hubiera venido ayer, la vacante
todavía no hubiera estado abierta, y si mañana la hubiéramos llenado con otro
empleado de la empresa. ¿Cómo fue que justo vino hoy?” El joven respondió:
“sólo Dios lo sabe. Todo lo que sé es que me sentí empujado a venir”. Sin
embargo, este joven me dijo después, que se dio cuenta que puesto que se había
plantado firmemente en mantener su alegría y su certeza de que cosas
maravillosas están sucediendo, pudo sentir el impulso que lo dirigió. Dijo que si se
hubiera afligido o desilusionado no hubiera estado en armonía con el infinito y
probablemente todavía estuviera en busca de trabajo.

Cuarto es el Principio divino el que pone el plan de Dios en funcionamiento
para el hombre, y no hay otro poder o presencia que interfiera con él en lo más
mínimo. Éste es el último punto pero es tremendamente importante. Por la acción
del Principio que es la ley, el camino y el orden de las cosas, no hay
absolutamente ninguna posibilidad de que haya alguna otra ley que interfiera con
la operación del plan de Dios. Refiriéndose a este poder absoluto y total del
Principio divino, la Sra. Eddy dice: “Abramos nuestros afectos al Principio que todo
lo mueve en armonía –desde la caída de un gorrión hasta el girar del mundo”
(Escritos Misceláneos pág. 174: 12-14). No puede haber circunstancia tan grande
que el Principio no pueda abarcar. No puede haber necesidad tan insignificante
que el Principio no pueda satisfacer. Sigamos la admonición de la Sra. Eddy y
abramos nuestro afecto al Principio. Amemos, adoremos y rindámosle culto al
poder supremo que mantiene al universo en su lugar. Reverenciemos la ley que
aniquila la posibilidad de que haya una ley contraria. No puede haber ninguna ley
médica que interfiera con el plan de Dios para ti; ninguna ley de carencia o de
exceso; ninguna ley de teología falsa, ni siquiera una falta de educación puede
interferir con el plan que Dios tiene para el hombre, porque el poder infinito del
Principio divino está poniendo en funcionamiento el plan de Dios. Ante la
presencia del Principio divino toda intolerancia, fanatismo, malentendido, concepto
equivocado y hasta opinión humana pasa a ser nada. Recuerden que es el
Principio divino el que lo ubica todo, todo lo arregla, todo lo planea, relaciona y
asocia todo, lo organiza todo, lo equilibra todo y lo motiva todo. De esto se
desprende que es natural que no haya nada que interfiera con el plan de Dios.

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